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Hay evidencia de una ocupación casi ininterrumpida en el área actual de la zona arqueológica de Chichén Itzá, especialmente en el periodo del tiempo mesoamericano denominado como Preclásico Tardío (400 a.C. a 200 d.C.) y hasta la llegada de los españoles. De ser así, nos remitiríamos a una historia que oscila entre los años 500 a.C. hasta 1,500 d.C.

Los periodos más tempranos están aún pobremente documentados, y la evidencia se basa únicamente en materiales cerámicos, sin que haya sido identificada ni excavada aún estructura habitacional o construcción arquitectónica alguna.

La prueba más temprana de la construcción arquitectónica en el sitio, de acuerdo a los datos colectados recientemente por el Proyecto Chichén Itzá, corresponde al periodo Clásico Tardío, que de acuerdo a la nomenclatura tradicional para el Norte de Yucatán, ocurrió entre los años 600 y 800 d.C.

El asentamiento para esta época, según los datos disponibles, se extiende por gran parte del área protegida, y consiste principalmente en grandes terrazas de mampostería. Únicamente un edificio ha sido fechado hasta el momento con certeza para este periodo: la Sub-estructura de los Estucos (5C4-I), en el grupo de la Serie Inicial, aunque las fases más tempranas del Edificio de las Monjas (4C1) pertenecen con gran probabilidad a esta época, y varios edificios del clásico tardío pueden hallarse cubiertos por estructuras posteriores.

De cualquier manera, durante el Clásico Tardío debió de ser de importancia secundaria, si se compara con otros desarrollos contemporáneos localizados en el norte de Yucatán, tales como Ek Balam, Cobá, Uxmal, Oxkintok, entre otros.

 

Etapa de desarrollo

Chichén Itzá comenzó su desarrollo urbanístico durante el periodo Clásico Terminal, fechado tradicionalmente entre los años 800 y 1000 d.C. Este nuevo desarrollo se caracterizó por arquitectura monumental abovedada, de un estilo similar al de las ciudades del área de la serranía Puuc, por lo que esta arquitectura se ha denominado de estilo Maya o Puuc.

Algunos de los edificios más emblemáticos, y de mayor valor artístico, de la ciudad pertenecen a ese periodo citado en el párrafo anterior, como son El Observatorio (Estructura 3C15), Las Monjas (4C1), La Iglesia, (4C4) o La Casa Colorada (3C9), entre algunos otros.

Una de las características de estos edificios Puuc, es la presencia de inscripciones jeroglíficas, inscritas en lenguaje maya-yucateco, las cuales hacen referencia constante a un gobernante llamado Kak´upakal, el cual significa de fuego es su escudo, mismo que fue mencionado en fuentes coloniales.

Tales inscripciones, que se concentran en la segunda mitad del siglo IX, no se limitaron al sitio, sino que aparecieron en asentamientos prehispánicos aledaños, comoYulá y Halakal. Casi todas las inscripciones fueron fechadas con el sistema de notación conocido como Tun-Ahau, a excepción del Dintel de la Serie Inicial, que ostenta una inscripción en el sistema de Cuenta Larga.

El periodo Postclásico Temprano, fechado tradicionalmente entre 1,000 y 1,200 años d.C., correspondió al máximo apogeo del sitio, el cual alcanzó las dimensiones y el volumen que hoy conocemos.

En ese periodo existió un cambio dramático con la introducción de un nuevo estilo arquitectónico, el cual integró elementos semejantes a aquellos presentes en el sitio arqueológico de Tula, Hidalgo, tales como columnatas, columnas-atlante y columnas-serpiente, junto con la técnica de mampostería y ciertos elementos del anterior estilo.

 

Nuevo estilo arquitectónico

El nuevo estilo arquitectónico de Chichén Itzá fue denominadoTolteca, por sus semejanzas con Tula, sin que ello significara una afiliación étnica ni una relación directa entre ambos sitios. Durante este periodo, cesaron las inscripciones en estilo jeroglífico maya-yucateco, siendo el último edificio que presentó tales inscripciones el Templo del Osario, fechado 998 d.C.

Dicho estilo citado anteriormente, presentó abundantes representaciones de personajes individuales en columnas y en procesiones, y en muchas ocasiones los personajes presentaron jeroglíficos nominales en un estilo cercano al usado en el área del Centro de México.

El poderío de Chichén Itzá durante esta época se manifiestó no solamente en la impresionante arquitectura de edificios emblemáticos, tales como El Castillo, el Templo de los Guerreros o el Gran Juego de Pelota, sino también en el impresionante programa de escultura en bajorrelieve, los murales, y la cantidad y calidad de los objetos importados.

Durante el periodo Postclásico Medio, que se fecha tradicionalmente entre 1200 y 1350 d.C., la ciudad entró en un periodo de decadencia. Por tal motivo, cesaron las construcciones monumentales, se suspendieron las importaciones de objetos suntuarios, y la ciudad luchó por mantener su preeminencia en el área, en medio de luchas políticas que desencadenaron en la sustitución de Chichén Itzá por la ciudad de Mayapán.

En este paulatino periodo de pérdida de poder la ciudad continuó aún cuando estuvo habitada, pero la población se contrajo inexorablemente. Ocupó antiguos edificios e incluso reutilizó los objetos del periodo anterior, razón por la cual fue casi imposible encontrar objetos del periodo de apogeo, en sus lugares originales de uso o almacenamiento.

Este factor de ocupación continua afectó evidentemente las interpretaciones contextuales que se intentan hacer sobre la vida y costumbres de los habitantes de Chichén Itzá, en sus periodos de máximo desarrollo.

Aun cuando Mayapán heredó el poder político, Chichén Itzá no fue abandonada durante el Postclásico Tardío (1350 -1530 d.C.).

 

Centro de peregrinación

Lo anterior, debido a que fue origen de muchos de los linajes importantes del norte de Yucatán, y un referente imprescindible de legitimación, lo fue la capital del Cenote Sagrado que se convirtió en el más importante centro de peregrinación de la península, únicamente rivalizado por la Isla de Cozumel.

El Cenote de los Sacrificios fue un foco de atracción, como también lo fue el carácter sagrado de la ciudad que perduró hasta la llegada de los españoles. Derivado de lo anterior, el obispo Diego de Landa llegó a comparar el sitio prehispánico de Chichén Itzá, con la ciudad con Jerusalén o La Meca.

Lo anterior, debido a la cantidad de ofrendas encontradas a orillas del Cenote de los Sacrificios, motivo por el cual se le comparó con el Panteón de Roma.

Última actualización el Jueves, 08 de Marzo de 2012 19:02
 
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